Después de ver tantas fotos deliciosas y antes de babear encima el computador, me fuí al super grande que está en la esquina.
Con mi pobre presupuesto de estudiante/inmigrante compré, entre otras cosas, una pizza pre-hecha que estaba en super ofertón a mitad de precio.

Cuando las cosas están a mitad de precio son, normalmente, de dudosa calidad. Dude!